Antes que el viaje fue alquilar la camioneta, una Hyundai H1 de 12 plazas, que como es normal llenamos hasta arriba siendo 6 y las maletas, lo importante es que ya teníamos nave...
Así que hicimos un surtido en el supermercado antes de salir y arrancamos al medio día del Lunes con un sol precioso. A la altura de Piriápolis nos salimos de la Ruta Interbalnearia, y seguimos por la Rambla.
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| Casapueblo |
En Casapueblo hicimos un alto para comer y después seguir hasta Punta del Este, desierto en esta época e hicimos la parada casi obligatorio en los dedos. Punta del Este es espectacular, con dos Playas (Mansa y Brava) y dos "mares" (de un lado el Río de la Playa y del otro el Océano), un lugar privilegiado del mundo, en ocasiones demasiado saturado y explotado.
La siguiente parada después de Punta del Este fue Punta del Diablo, donde habíamos reservado una cabañana para las tres noches que íbamos a pasar en la zona, la cabaña digamos no tenía todas las comodidades del mundo pero nos dió cobijo.
El fuego estaba prendido cuando llegamos y la casa no termino de caldearse hasta el día siguiente, el frío era tal que dentro de la casa salía vaho cuando hablábamos, eso unido a que no había ropa de cama y no nos habían informado al respecto supuso un poco de desánimo en el equipo. No obstante, al día siguiente salió el sol y ya con menos frío la cosa se percibe de forma diferente.
Aprovechamos el día de sol para ir al Cabo Polonio, al Polonio solo se puede entrar caminando o en el camión del Francés, experienia muy divertida y altamente recomendable, así lo hicimos, nos adentramos en el Cabo gracias al camión y allí nos plantamos a descrubir ese rincón totalmente único y especial del mundo, vimos los lobos marinos, paseamos por las playas y el Budi (solo él) se bañó en las gélidas aguas del Atlántico Sur, está más loco que nunca, hermosa locura.
Como no pudimos subir al Faro y además nos quedaba un rato hasta la noche, nos fuimos a visitar La Paloma, donde sí que pudimos subir a su faro y descrubrimos, al menos yo no lo sabía, que cada faro es distinto y cada uno de ellos se puede identificar por la frecuencia con que ilumina y el color con el que está pintado. Por otro lado, el atardecer desde el Faro es como pueden ver, un espectáculo:
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| Vista desde el faro de La Paloma |
De la Paloma a casa y a comernos un rico riquísimo plato de polenta que preparó el Budi, y que disfrutamos todos, aunque yo un poco más que el resto.
Al día siguiente, fuimos al Parque Nacional de Santa Teresa, donde visitamos el invernadero, el parque y las playas y comimos refugiados en una caseta de socorritas (mucho viento), al parque fuimos después de visitar la Fortaleza, la visita fue solo exterior porque abren solo de Jueves a Domingo. Después de comer arrancamos para el este, La Pedrera y Bara de Valizas, donde por una maniobra equivocadísima, quedamos enterrados en la arena.
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| Fortaleza de Santa Teresa |
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| La Pedrera |
Al día siguiente tuvimos nuestro regreso a Montevideo, el viaje se va agotando y todo llega a su fin... que esta alegría no se acabe nunca, "que no se apaguen las bombitas amarillas"
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